El tema de la política puede llegar a convertirse en una especie de guerra campal en cualquier mesa con cualquier tipo de evento en donde se inicie la discusión. respetoCada persona que apoya a un partido político tienen la manía de poder desprestigiar a otro: es decir, que piensa que su propio partido es capaz de hacer todo de la mejor manera posible y no deja lugar a dudas a que existe otro partido que lo pueda hacer mejor o, al menos, haya algunas cosas que puedan ser capaces de manejar la mejor.

Esto es algo que también hemos aprendido que ocurre en algunos sectores como en el deporte: en el momento en el que nosotros seguimos a un determinado equipo, pensamos que este lo hace mejor que ninguno y somos capaces de hasta pelearnos por poder defenderlos.

La política debería de funcionar de una forma diferente: tendríamos que ser capaces de poder respetar a cualquier persona y a sus opiniones políticas. Sólo de esta manera podríamos crear un partido diferente en donde todas las opiniones pudieran ser tomadas en cuenta: sin embargo, mientras siga esta absurda competencia, no avanzaremos nada.