Es la pregunta por excelencia por una cantidad considerable de madres en todo el mundo. Es muy probable que si tenemos un hijo de una edad comprendida entre un año y cinco (o incluso más) nos encontremos alguna vez de nuestra vida en la situación de ver que nuestro hijo no quiere comer casi nada a la hora de comer o de cenar.

 

Realmente la respuesta a si es grave o no, es evidentemente negativa. Un niño en al menos alguna etapa de su vida pasará por ello. Su estómago realmente no es igual que el de un adulto y se adapta a lo que su cuerpo realmente necesita, por lo que si nuestro hijo no come todo lo que quisiéramos que comiera, realmente no deberíamos de obligarlo, de lo contrario haremos que su estómago se acostumbre a más de lo que realmente su cuerpo necesita y que acabemos con un problema mayor del que tenemos, pudiendo desembocar en un problema de obesidad en el futuro.

 

Si nuestro hijo no come y nos preocupa demasiado podemos acudir al pediatra para pedir una segunda opinión, aunque en la gran mayoría de las veces nos dirán que simplemente es una etapa y que de hambre no morirá.